Descentralización: Un camino sin retorno

En el marco del proceso de descentralización que está impulsando el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, se están desarrollando en gran parte de las regiones del país experiencias piloto de las tres nuevas divisiones que se van a crear en los gobiernos regionales, a la espera de que el Congreso Nacional apruebe el proyecto de ley que regula el traspaso de competencias desde el gobierno central a los gobiernos regionales, y que actualmente se encuentra en su tercer trámite constitucional en el Senado.

Es así como iniciamos en 2015 el pilotaje de la División de Fomento Productivo e Industria en las regiones de Antofagasta, Biobío y Los Ríos; y a fines de 2016, las de Desarrollo Social y Humano, en Atacama, Valparaíso y Aysén; y de Transporte e Infraestructura, en Arica-Parinacota, O’Higgins y Magallanes.

¿Qué buscamos con estas iniciativas? Dos cosas. Primero, preparar a los gobiernos regionales para el cambio que viene, y también generar nuevas capacidades de gestión en los equipos regionales.

En este camino que hemos iniciado, lo primero que podemos destacar es que las nuevas divisiones se están instalando con fuerza. Los equipos están trabajando y han logrado hacerlo en un ambiente de coordinación y cooperación con los organismos que van a traspasar competencias. Incluso, en varios casos hemos visto cómo a través de estos pilotajes los nuevos equipos de los gobiernos regionales se han atrevido a enfrentar determinados problemas propios de su región, proponiendo soluciones innovadoras e implementando planes de acción.

Es el caso de la nueva división de Desarrollo Social y Humano, en la Región de Valparaíso, donde se está trabajando en diversos condominios sociales en la capital regional, haciendo intervenciones para mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

Lo mismo está sucediendo en la Región de O’Higgins, donde se instaló la nueva división de Infraestructura y Transporte, cuyos profesionales tienen avanzada una iniciativa para mejorar la respuesta ante eventuales incendios forestales, que incluye la elaboración de mapas de riesgo, la construcción de refugios para brigadistas de la Conaf, el mejoramiento de los caminos interiores y la habilitación de nuevos aeródromos.

Podemos decir, entonces, que el país está viendo hechos, no meras promesas y diagnósticos. El Gobierno está cumpliendo su parte. La descentralización ya no tiene marcha atrás y está concitando un gran entusiasmo y esperanza en las regiones del país. Llegó para quedarse como un proceso dinámico y gradual, que va a revitalizar a las regiones y abrirá nuevos horizontes para el desarrollo futuro de nuestro país.

Para que haya una efectiva descentralización es primordial fortalecer desde ya los gobiernos regionales. A la vez, descentralizar no es solo la discusión política en el Parlamento, porque una vez que termine ese debate lo que vamos a ver en cada región del país son precisamente estas experiencias, que tienen que ver con la forma en que vamos a solucionar los problemas que existen en las regiones, pero con una mirada local y no la que tienen las autoridades desde Santiago. Para eso necesitamos institucionalidad, y lo que estamos haciendo en todo Chile es instalar institucionalidad, pero descentralizada.

Ese es el gran valor de lo que estamos haciendo. El Gobierno se toma en serio la descentralización. Junto con las necesarias regulaciones legales, este proceso histórico que estamos viviendo se juega también en las actitudes, en la perseverancia para insistir y superar costumbres y hábitos arraigados por más de doscientos años, y finalmente en el coraje que se requiere para ser más audaces y vencer la inercia del centralismo.

Ricardo Cifuentes
Subsecretario de Desarrollo Regional

Fuente: El Mercurio

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