Ciencias, Tecnología e Innovación para un Nuevo Pacto de Desarrollo Sostenible e Inclusivo

Hace diez años este Consejo nació para generar orientaciones respecto de la contribución de las ciencias, las tecnologías y la innovación (CTI) a la competitividad de nuestro país. Esta mirada ya no es suficiente. Hoy estamos viviendo una época global de cambios acelerados, de forma que las ciencias, las tecnologías y la innovación son desafiadas desde el anhelo de un desarrollo que no puede eludir la integración de las dimensiones económica, social y ambiental.

Desde el reconocimiento de esta necesaria transformación y del camino que hemos recorrido hasta ahora, este documento es sobre todo una invitación a un gran pacto que permita que –en diversos espacios y de manera transversal– la CTI contribuya a los desafíos y oportunidades que en este mundo en transición se abren para Chile.

Para ello hemos organizado este texto como un recorrido que parte por establecer la urgente necesidad de transformar nuestra forma de concebir, y abordar, lo que entendemos por desarrollo, y cómo el cultivo de la CTI puede ayudarnos a hacer más fluido y fructífero este tránsito, analizando a continuación las fortalezas y debilidades de nuestro avance en este campo. Concluimos este recorrido, con un conjunto acotado de propuestas que –desde esta renovada perspectiva– buscan dar un nuevo impulso al aporte de la CTI a nuestro desarrollo y convivencia.

Con esta lógica, el documento se organiza en cinco capítulos.

El primero de ellos aborda los desafíos y oportunidades que enfrenta Chile en el actual contexto nacional y global. Partimos constatando que en estas últimas décadas nuestro país tuvo impresionantes logros, entre los que destacan una fuerte disminución de la pobreza y un gran incremento en las condiciones de bienestar material. Al mismo tiempo, apreciamos que hay otras áreas relevantes en las que no hemos sido igualmente exitosos, y a las cuales no prestamos suficiente atención. El lento progreso en disminuir las desigualdades y en promover mayor cohesión social, así como la escasa preocupación por la conservación de los ecosistemas y la sustentabilidad ambiental son áreas donde tenemos una gran tarea pendiente y que, cada vez más, tanto a nivel nacional como global, se reconocen como ámbitos fundamentales del desarrollo, y no como aspectos que pueden subordinarse a la búsqueda del crecimiento económico. El acuerdo internacional logrado en torno a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, es sin duda la expresión más clara de esta transformación.

Pero este proceso se da además en el contexto de una acelerada ola de cambio tecnológico de enormes implicancias económicas, sociales, e incluso éticas. Sus repercusiones ya se dejan sentir en ámbitos tan variados como el perfil y contenido de las ocupaciones, las formas en que se despliegan los negocios y las condiciones en que se desarrolla nuestra convivencia social. Mas comienzan también a poner en el tapete cuestiones tan profundas como los propios límites de la vida humana o el posible traspaso de decisiones fundamentales a la inteligencia artificial. Conviven en este proceso oportunidades y amenazas y son nuestras decisiones las que finalmente definirán la ruta que sigamos. Lo que es claro, sin embargo, es que hoy todos los actores, partiendo quizás por el propio Estado, se encuentran desafiados a tomar decisiones en un tiempo en que las viejas certezas se ven sustituidas por una creciente perplejidad.

Es reconociendo este contexto, marcado tanto por la transición en nuestra concepción del desarrollo como por la envergadura de la oleada de transformaciones tecnológicas, que –en el segundo capítulo– invitamos a mirar el aporte que pueden hacer las ciencias, las tecnologías y la innovación, ilustrándolo con ejemplos de Chile y el mundo. Ellas, en su sentido más amplio, pueden aportar a la comprensión de estos tiempos y los efectos de los cambios en curso, a disminuir la tensión entre crecimiento, inclusión y sostenibilidad, a mejorar nuestro bienestar, a abrir nuevos espacios de oportunidad a nivel individual y colectivo, a enfrentar retos propios y desde allí generar valor para el mundo.

Pero no se trata de magia ni de un camino exento de tensiones. Esta posibilidad virtuosa requiere de la decisión y la voluntad de articular esfuerzos de diversos actores en pos de lo que tenemos en común.

Por ello, en el tercer capítulo, recorremos lo que hemos hecho hasta ahora con una mirada que –celebrando logros– no duda en admitir que requerimos un salto colectivo de coraje y decisión. Esta mirada a nuestra realidad en la generación y el aprovechamiento del conocimiento reconoce actores, capacidades, usuarios y sobre todo la necesidad de conectores que le den vitalidad al sistema. Esta panorámica se complementa en el cuarto capítulo, con una mirada a las políticas de estos últimos diez años en materia de CTI, sabiendo el rol determinante que han jugado en definir el espacio de los actores del sistema.

Estamos ciertos que hemos hecho esfuerzos y aportado en esta evolución, pero aún más convencidos que necesitamos hacer de la CTI un tema transversal del Estado, donde se desplieguen diversos mecanismos y donde esta muestre su tremendo valor a la ciudadanía.

Hoy vemos emerger en este nuevo contexto voluntades y movimientos que nos dan prueba de que estamos listos para hacerlo.
Desde este recorrido es que, en el quinto y último capítulo, invitamos a multiplicar los espacios para que más chile- nos y chilenas puedan aprovechar las ciencias, las tecnologías y la innovación. Para ello planteamos cinco propuestas transformadoras que quieren aportar en esta transición.

Ellas son:

Una invitación a ser grandes: retos nacionales para el desarrollo. 

Concordar un procedimiento que –incorporando las preocupaciones de las personas– permita seleccionar grandes desafíos país donde la CTI pueda hacer una contribución relevante con un horizonte de al menos diez años.

Un camino para actuar colectivamente: juntas de inversión empresariales para I+D+i sectorial.
Establecer una contribución obligatoria para realizar I+D+i en torno a los desafíos colectivos de un sector económico, bajo la conducción y administración de las empresas del sector organizadas para esto.

Una capacidad de mirar hacia delante: CTI para un Estado que comprende y se anticipa.
Destinar un porcentaje del gasto total de cada ministerio para el financiamiento de la I+D+i, que responda a desafíos de largo plazo y temas de relevancia pública, concordados transversalmente.

Una condición para despegar: banda ancha y Estado digital desde Visviri a Cabo de Hornos.
Promover una amplia digitalización de los servicios que realiza el Estado, de forma que se generen condiciones de infraestructura digital que permita el intenso despliegue de las redes y su aprovechamiento por parte de las pymes y la ciudadanía.

Una oportunidad de seguir volando alto: ciencia, tecnología e innovación en el corazón de las escuelas.
Llevar en 5 años la CTI a todas las escuelas y liceos públicos de Chile, a través de espacios de encuentro y codiseño entre los mundos de las ciencias y la educación.

En estos tiempos de cambio acelerado, complejidad e incertidumbre, este conjunto acotado de iniciativas ambiciosas –pero posibles–, son una invitación a generar una dinámica transformadora que nos permita aprovechar y desarrollar capacidades, romper estancos y reunirnos en torno a un gran pacto nacional por hacer de las ciencias, las tecnologías y la innovación una pieza fundamental en el desarrollo de Chile.

Descarga documento: Estrategia Nacional de Innovación: Ciencias, Tecnología e Innovación para un Nuevo Pacto de Desarrollo Sostenible e Inclusivo

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