SEMUGs de Providencia: revolución neomunicipalista

La descentralización es “siempre” mejor que la centralización –como la libertad a la dictadura–, aunque es evidente la proliferación en Chile y en América Latina dé muchas pesadillas por gestiones locales y regionales ineptas, flojas, corruptas y personalistas a niveles deplorables, lo que genera diversas formas de cooptación/domesticación, pero también protestas y rabias sociales que explotan con justicia, destituyendo a ediles como “justicia popular comunal”.

El problema se origina en que en la mal entendida autonomía municipal a la “latinoamericana”, los municipios tienen competencias genéricas, agravado en los sistemas centralistas como el chileno que se inmiscuye en todo (hasta el tapado de hoyos de las calles, el transporte, los barrios, los parques urbanos, etc.). De este modo, los municipios tienen una letanía de posibilidades de acción en desarrollo integral pero casi ninguna obligatoriedad de cumplir con servicios estandarizados por tipologías de los mismos, ya que es obviamente distinto un municipio urbano con recursos que una despoblada comuna del altiplano o el extremo sur.

Acuñamos el término “servicios municipales garantizados” que asumió la comisión programática de Bachelet II y la Comisión de Estado para la descentralización, siendo tomada por la Subdere, que avanza en el diseño de la primera generación de los mismos, donde combina el trabajo previo de la misma agencia estatal de buscar la puesta en la web de los principales trámites municipales (pago de patentes, permisos de circulación), añadiendo el encuestaje social y lo más relevante: servicios de aseo, iluminación, parques y eventualmente mantenimiento y calidad de las veredas peatonales.

Si los SEMUGs se hacen bien, será una revolución contra tres males: a) el chanterío que se queja de no tener recursos pero es incapaz de dar servicios mínimos como control de población animal, demarcar calles; b) la objetiva falta de recursos para cumplir servicios básicos y termina con brechas de injusticia territorial (un tercio por pasividad de los municipios y dos tercios por la irresponsabilidad del Ministerio de Hacienda, que centraliza los impuestos, y en Chile por el populismo institucionalizado, pues solo el 19% de las viviendas paga impuesto predial y derechos de aseo, además de las exenciones múltiples a grandes empresas y techo para el pago de sus patentes comerciales); y c) la total impunidad con los que no cumplen, llegando a casos grotescos como el vertedero de Antofagasta (leyes desde 1930 hacen obligatorios los rellenos), la desidia con el mantenimiento de las calles, la ausencia de participación y rendición de cuentas, la falta de baños públicos, bebederos de agua, sistema de reciclaje, retiro de escombros para evitar los miles de basurales en todo Chile.

Providencia se atrevió a hacer un pilotaje de los SEMUGs con el Departamento de Ciencia Política y RRII de la Universidad Alberto Hurtado. Es un municipio rico, pero lo usan y transitan por él casi dos millones de personas al día, al ser uno de los dos centros de la metrópolis, con decenas de universidades y servicios diversificados. Hay otros ricos que no tienen la complejidad y calidad de sus servicios.

Fue posible hacer el pilotaje en Providencia porque la alcaldesa Josefa Errázuriz y su equipo entienden la diversidad de servicios garantizados, sin discriminación, que debe otorgar un municipio, a diferencia del discurso economicista que hizo famoso a Labbé: “La gestión se mide por si ha subido el metro cuadrado y los arriendos en el territorio”. Con ese criterio, Nueva York es un municipio de idiotas, ya que tiene una activa política de control del precio de los arriendos para evitar la expulsión de los “comunes” del territorio.

El experimento neomunicipalista de Providencia se está expandiendo en seminarios, artículos y debates sobre los techos y pisos que debe tener este proceso y cómo se escruta de manera público-privada-social, como en Bogotá, Curitiba, Rosario, Medellín, Guadalajara, Montevideo, Quito, Cusco, entre otras gestiones notables del continente.

El primer pilotaje en Chile en un municipio de un paquete de 12 servicios municipales garantizados (SEMUGs) se inscribe en la búsqueda de un instrumento que funde un neomunicipalismo en Chile y América Latina, donde la gestión se compromete a estándares de servicios integrales de manera explícita, los que pueden ser monitoreados por la ciudadanía. De esta manera va más allá de procesos de mejora continua para añadir la tradición anglosajona, europea y crecientemente asiática, de pasar de las competencias genéricas a la fijación de estándares en las gestiones locales con incentivos, fondos de ecualización o convergencia, pero a su vez castigos para evitar la impunidad, la mala gestión y la corrupción.

Sistemas de Indicadores de gestión explícitos son comunes en el mundo anglosajón desde los 70, para superar las competencias genéricas de los municipios por indicadores de impacto en la vida cotidiana de las personas. En Europa Continental y Escandinavia se popularizaron en los 80, con diversos comités, leyes y superintendencias que velan por el cumplimiento de los estándares de gestión municipal. La Unión Europea tiene directrices obligatorias para los estados y los municipios en temas de seguridad vial, disposición de la basura, reciclaje, tratamiento de aguas.

En Taiwán, cuando se realizó la descentralización 1992, se otorgaron amplios poderes a los municipios pero se establecieron indicadores en metros de áreas verdes, estacionamientos por habitantes, calidad de la educación municipal, sistemas de aseo integral. Bogotá cómo vamos es hace una década el gran proceso de monitoreo y estándares a nivel de América Latina en una alianza Municipio-Javierana-Comercio.

El proceso en Providencia consistió en un proceso del primer semestre en que se definieron paquetes de servicios con directivos municipales y testeo en encuesta con los vecinos, verificación por equipo de la UAH sobre la base de informe de la Secretaría de Planificación y debate de conclusiones con expertos, entre ellos, Jimena Valdebenito de la Subdere, María Ignacia Jiménez de la GIZ alemana y Camilo Vial del ICHEM de la U. Autónoma.

Los 12 primeros SEMUGs cumplidos fueron:

1.- Equipamiento peatonal amigable de 10 metros promedio de ancho en las avenidas.

2.- Calles óptimas, demarcadas y con solución a baches en una semana.

3.- 10 metros cuadrados de áreas verdes por habitante con equipamiento integral (llega a 16 con área consolidada del San Cristóbal).

4.- Aseo integral con promedio de Cinco días de recolección de la basura en todos los barrios de la comuna y acceso a sistemas de reciclaje, poda y escombros con apoyo municipal.

5.- Trámites simples y por la web contabilizando 16, incluyendo patentes, permisos y licencias.

6.- Apoyo al 100% de las víctimas de hechos delictuales.

7.- Diez programas sociales complementarios garantizados a quienes cumplen requisitos.

8.- Salud proactiva con 100% de acceso a especialidades dentales para todos los residentes y de remedios para enfermos crónicos a un precio menor, al menos en un tercio (33%), a precios mercado.

9.- Derechos culturales y deportivos con 20 centros disponibles.

10.- Apoyo a la empleabilidad con capacitación y bolsas de trabajo.

11.- Educación municipal integral, con buena convivencia y participación, así como top 5 en calidad (ha sido la primera en promedio PSU en el quinquenio).

12.- Participación y 100% normas de transparencia y consulta a vecinos en PLADECO y toda política relevante.

El testeo con los ciudadanos mostró una buena valoración de todos los servicios, con un nivel mayor de crítico a lo de aseo integral, ya que Providencia no obstante sacar la basura en promedio cinco días a la semana y tener sistema para reciclar y recoger escombros, mantiene desafíos como todo Santiago en lavado de calles y veredas. En lo positivo, se valora el equipamiento de la política social integral, el cumplimiento de la promesa de transparencia y participación, la ampliación de programas culturales, sanitarios, de apoyo a la “envejecida” población de Providencia y a los intereses bicicleteros y culturales de los nuevos habitantes y “ocupantes” diarios de la visitada comuna.

En síntesis, un Municipio que se atrevió a ser escrutado y que vive una lógica de Institución-Plaza Pública en que hay sana tensión por resultados integrales. El experimento neomunicipalista de Providencia se está expandiendo en seminarios, artículos y debates sobre los techos y pisos que debe tener este proceso y cómo se escruta de manera público-privada-social, como en Bogotá, Curitiba, Rosario, Medellín, Guadalajara, Montevideo, Quito, Cusco, entre otras gestiones notables del continente. Con propiedad, este Municipio se proyecta como capital cultural y municipal de Latinoamérica si profundiza su proceso de gestión participativa, progresista y efectiva en que está embarcada. Que alguien se obligue a más en Chile y no perezca en la mediocridad. Esa es la gracia de los SEMUGs como proceso y pacto gestión local con la ciudadanía.

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Fuente: www.elmostrador.cl

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