El Desarrollo de Tarapacá: ¿cuándo comenzamos a jugar al “ganar-ganar”?

por Patricio Vergara, Director general CIPTAR

Centro de Información en Políticas Públicas de Tarapacá

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Las sociedades desarrolladas se caracterizan no sólo por sus infraestructuras modernas o tecnologías de punta sino esencialmente porque sus ciudadanos, grupos e instituciones juegan al “ganar-ganar”. Porque en los llamados “juegos cooperativos” las relaciones interpersonales e institucionales son vistas como un proceso en que todos sacan provecho y donde el poder es una construcción colectiva ampliable, donde los actores no se concentran en quitar poder de los otros sino en compartirlo o distribuirlo para ampliarlo.

Por ello las sociedades se hacen más poderosas (y desarrolladas) mejorando su forma de distribución y ejercicio del poder. Ello contribuye ciertamente a que las instituciones sean más legítimas pero sobre todo a que el sistema social funcione como un mecanismo de relojería más aceitado y movilizado por el capital social comunitario, el que es generado por la confianza y los lazos de reciprocidad que existen entre sus actores, cuando sienten que la “cancha no está desnivelada a favor de algunos pocos”.

En cambio, en las sociedades de menor desarrollo las instituciones son parte del problema, tendiendo a ser ineficientes e injustas. Porque ellas están basadas en la idea de que el poder es un “juego de suma cero”, donde las mayores atribuciones o capacidades que yo quiero conquistar debo quitárselas a otro. Por eso las elites nacionales ven la descentralización como un poder que pierden y no como mejor distribución del poder que pueda hacer más productivo y poderoso al país y todos.

Si Tarapacá desea ser descentralizada hacia el 2014 y desarrollada hacia fines de la década, como muy bien han definido las autoridades regionales, son nuestras elites políticas regionales (de uno y otro bando) las primeras que deben empezar a practicar una nueva forma de hacer política. Superando visiones maniqueístas que ven el mundo segmentado en amigos y enemigos, que generan odiosidades innecesarias y castigan a quienes buscan acuerdos de gobernabilidad.

Una región descentralizada y desarrollada se construye sobre la base de acuerdos entre actores políticos regionales, que deben conocerse, interactuar y consensuar ideas y generar nuevos conocimientos estratégicos. Por eso es imprescindible y urgente dignificar la política regional, entendiéndola como toma de decisiones estratégicas, de largo plazo. Más allá del cálculo político “centralista” que muchos políticos locales hacen, suponiendo tal o cual resultado presidencial o parlamentario en 2013.

Tarapacá es la segunda región con mejor nivel y distribución de los ingresos de Chile en 2011, por lo que existen condiciones socio-económicas innegables para avanzar al desarrollo. ¿No será el momento en que nuestros tomadores de decisiones estén a la altura del desafío y comiencen a enfatizar la cooperación más que el conflicto?

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