“Aysén: tu problema es mi problema”

Los últimos acontecimientos en la Región de Aysén no pueden ser limitados a un breve espacio temporal,  que sin duda ha sido histórico para los habitantes de esta bella tierra y sienta precedentes respecto la nueva forma de relaciones humanas entre actores políticos y sociales. Este movimiento traspasó las barreras territoriales bajo el lema de “tú problema es mi problema”, y contagió a todo un país que debatió en torno a las desigualdades territoriales que afectan social y económicamente a la mayoría de las regiones en Chile.


Proceso y movimiento

Este movimiento se viene gestando desde hace unos 10 años, reactivándose y expresándose públicamente el 13 de febrero del 2012, con la emblemática toma del Puente Ibáñez en la ciudad de Puerto Aysén. Desde hace años los dirigentes de la pesca artesanal han liderado la lucha en contra de la explotación irracional de los recursos pesqueros de la región, intentando salvaguardar la sustentabilidad de la merluza austral, del congrio y de una amplia diversidad de recursos bentónicos claves para la economía regional y, especialmente, para los hogares del litoral austral.

Hasta antes del movimiento, se habían dado negociaciones inconclusas con las autoridades de turno, muchas veces promesas incumplidas o insatisfactorias respecto a la protección y sustentabilidad de la actividad artesanal. Históricamente, las actividades económicas de la región han sido principalmente extractivas y no han generado mejor calidad de vida para la población de Aysén. Esto muestra el grado de fragilidad de la estructura laboral, ya que ante el cierre de faenas extractivas de recursos naturales, la comunidad pierde estabilidad, generándose quiebres sociales.

Esta fragilidad social y sentimiento de vulnerabilidad fue internalizada por la amplia gama de dirigentes sociales y productivos, que hasta este movimiento luchaban de forma aislada por posesionar su problemática ante las instituciones públicas. El sentido de pertenencia y de resguardo del territorio convocó a todos los agentes activos de la región, quienes conformaron una mesa que aglutinó a líderes de movimientos ambientalistas, sindicales y por el desarrollo regional, de juntas de vecinos, funcionarios públicos y gremios microempresariales, entre otros.


Muchos voceros, una sola voz.

La voz de Aysén fue una sola. Durante todo el conflicto estos actores territoriales fueron apoyados desde las bases organizadas en coordinaciones locales, definiendo sus propios voceros, hombres y mujeres que difundieron a cada momento y en cada acto público, los pasos a seguir propuestos por el movimiento.

Cabe destacar también el rol preponderante de la Radio Santa María, de cobertura regional, que contribuyó a mantener a la comunidad informada, abriendo espacios radiales  para la opinión libre de toda ella. La radio permitió la libre expresión ciudadana, la que manifestó amplia y masivamente su respaldo al movimiento y, en muchos casos, denunció actos que ponían en riesgo la integridad de los habitantes de Aysén.

Un nuevo liderazgo

En Aysén se transitó de un estado social reactivo a un movimiento social proactivo, que emergió con una lucidez política notable, representada en sus primeros voceros Iván Fuentes y Misael Ruíz. Superando toda lógica política tradicional, avanzaron con sencillez y seguridad en la colocación de una agenda de desarrollo para la región, respaldados por la amplia y activa mayoría ciudadana, que se movilizó de distintas maneras por la dignidad de Aysén.

La claridad política de los líderes territoriales permitió maniobrar y acomodar los tiempos de negociación, mostrar la fuerza social que los respaldaba y, en el momento preciso, abrir las avenidas para entablar negociaciones horizontales con la autoridad nacional. Lamentablemente, la estructura política subnacional no tuvo la capacidad y autoridad política para comprender este movimiento y la fuerza de su agenda de desarrollo.


Lo que llegó para quedarse

Así como este movimiento no surgió un 13 de febrero por generación espontánea, tampoco finalizó el día en que se forjó el primer acuerdo en La Moneda. El movimiento continúa con mucha fuerza, siendo capaz de desplazarse por las principales ciudades de la región, dando a conocer a los líderes locales los detalles de las conversaciones con las autoridades sectoriales. Esta forma de relación y de control social, ensancha los horizontes del movimiento, otorgando el dinamismo necesario para que una región alcance una mayor autonomía territorial.

Existe la tentación por pronosticar el desenlace de este proceso, sin duda, así como la tendencia a proyectar a nivel nacional los aprendizajes de este movimiento histórico de Aysén. No obstante, se trata de un proceso que no finaliza, sino que se sintetiza y por ende construye nuevos escenarios, cada vez más complejos.


Territorio Aysén: tu problema es mi problema

Creemos que la esencia de estas movilizaciones se plasma en “la conciencia colectiva que resguarda su territorio”, en reconocerse en el otro y los otros, tomando conciencia que su realidad es nuestra realidad, “que tu problema es mi problema”, porque aisladamente se pierde la batalla por el bien común.

El dinamismo del actor territorial se funda entonces en la construcción de una identidad colectiva, arraigada en un espacio que se siente propio, y que hay que defender ya que ningún agente exógeno tiene derecho a ponerlo en peligro.


Miguel Pérez Bade

Ciudadano aysenino, trabajador social y cientista político, vinculado a la gestión pública y trabajo con actores sociales en Aysén. Actualmente cursa un magister en Santiago, manteniéndose ligado al movimiento de su Región.

Deja un comentario