Obligados a esconder los talentos

En estos meses los estudiantes nos han dado clases de creatividad y productividad en las calles. ¿Por qué hemos perdido esa capacidad los trabajadores chilenos?

Las marchas de los estudiantes han llamado la atención a nuestro país desde diferentes puntos de vista. Uno de ellos ha sido la creatividad y lo productivos que han sido sus participantes para llamar la atención sobre sus demandas y su causa. Diversas y novedosas formas de protesta  en las calles dan cuenta de esto.

 

Los estudiantes se han ganado un espacio y un modo de expresar sus demandas sociales. ¿Nos imaginábamos esto? ¿Esperábamos de los universitarios esta capacidad productiva y creativa?

 

Honestamente, creo que a los estudiantes (universitarios y secundarios) los teníamos asociados a un plano socialmente secundario. Los veíamos en su propio mundo preparándose para el futuro. Encerrados en el gris y blanco de sus uniformes, en grupos de 40 a 50, tratando de aprender algo. Al pensar en ellos, como máximo nos preocupaba el famoso bulling.

 

Creo que por muchas razones y sin razones, de las que los medios de comunicación social no son inocentes, nos habíamos convertido en ciegos de la vida de los estudiantes, de sus capacidades y sus virtudes.

 

A veces los modelos y esquemas en los que situamos a las personas para que cumplan sus roles impiden que la creatividad se cultive y entregue lo suyo. Hay modos de relación que no permiten sacar lo mejor de cada uno y, por tanto, restan capacidad productiva a las personas.

 

Por eso, al mirar la movilización estudiantil desde Trabajo para un Hermano, me llama la atención esta creatividad, su diversidad y capacidad de gestión, que es, en otras palabras, productividad.

 

Me golpean esta creatividad y productividad que veo en la calle, versus  lo que se dice y ve en el mundo del trabajo dependiente .

 

Se dice que el trabajador chileno es poco productivo y que no aporta su creatividad a la empresa. ¿Dónde se pierden la imaginación y el empeño por realizar algo bueno y con sentido? ¿Son tan distintos los trabajadores de los estudiantes?

 

¿No será que no existe espacio en el mundo laboral para que surjan los talentos? ¿No será que de no tener espacio para cultivarlos se nos están perdiendo¿ No será que nuestras relaciones laborales inhiben la creatividad y las ganas de aportar?

 

En Trabajo para un Hermano escuchamos constantemente el testimonio de trabajadoras y trabajadores. Algunos ejemplos: “nuestro empleador no nos deja dignificar nuestro trabajo”; “siempre las cosas buenas en la empresa son para los jefes y no para nosotros y como que se nos pone un límite, que nos mantengamos ahí no más”; “no somos trabajadores satisfechos”; “falta diálogo en el trabajo”; “no conocemos a nuestros jefes”.

 

Esto me hace pensar que la falta de productividad no es solo responsabilidad de los trabajadores. Creo que en la empresa no hay terreno fértil.

 

Así como los estudiantes han puesto el tema de la calidad de la enseñanza, pareciera importante también generar espacios para los cambios en las relaciones laborales, innovar en los modelos y esquemas empresariales que permitan acentuar el sentido de pertenencia de las y los trabajadores y el desarrollo de sus capacidades creativas. Así tendremos trabajadores más productivos.

 

De otro modo Chile estará perdiendo muchos talentos.

Fuente: http://www.tph.cl/noticia.cfm?noticiaid=10468

Deja un comentario