DEL TRIGO A LA ROSA MOSQUETA – ARAUCANÍA

Está cambiando el paisaje cercano a Collipulli en la Región de la Araucanía. Del eterno dorado de los trigales al multicolor de la variedad frutal. Según los lugareños, esto se debe al cambio climático. Antes, se dedicaban al trigo, avena y raps. Ahora, con menos heladas, menos lluvias, más días templados, los emprendedores comenzaron a vislumbrar oportunidades en la fruta.

Así lo hizo Omar Patricio Mardones Anabalón, actual microempresario frutícola y presidente de la Mesa Agrícola de Collipulli, Territorio Vergel del Sur de Chile Emprende. Su emprendimiento está en el kilómetro 15, camino de Collipulli a Curaco. Antes se dedicaba sólo a los cultivos tradicionales y ahora se cambió a los frutales.

Fue un acierto. Comenzó vendiendo puerta a puerta en el mercado local y ahora lo hace a empresas, en Traiguén y Angol. Fruta a granel, seleccionada y pulpa para jugos. Por supuesto, las aspiraciones apuntan al mercado internacional.

Recuerda Mardones que en su sector, desde que empezó Chile Emprende, cifraron sus expectativas en él, y eso se refleja con las inversiones que han hecho. “Esto revela nuestro interés en este programa”, señala y agrega que el entusiasmo es compartido por públicos y privados.

Mirando al futuro, indica que los pequeños fruticultores no pueden quedarse sólo con cultivos como arándanos, frambuesas y cerezas, que ya tienen su mercado establecido. “Ya tenemos un acuerdo con Chile Emprende para hacer un ensayo piloto de cultivo de rosa mosqueta mejorada”, adelanta Mardones, señalando que la oportunidad está en innovar la oferta.

Avanzan las confianzas
Miguel Alegre Roco representa a Indap en el Consejo Público-Privado de Vergel del Sur. Tiene una positiva impresión del aporte de los pequeños agricultores al programa. “Participan con alta asistencia, expresan sus propuestas y se aprecia avance en las confianzas de ellos hacia los públicos”, dice. Reconoce que hay diferentes grados de conocimiento conceptual de la gestión territorial, del territorio en sí mismo y de aspectos tecnológicos, económicos y de la actividad agropecuaria en los entes participantes. “Lo que más vemos es querer hacer cosas, mostrar e invertir, dándole poca importancia a definir contextos y planes estratégicos”, señala. Propone mejorar los conocimientos en gestión territorial y reforzar la organización de productores, buscando mayores grados de autonomía de los actores locales.

“Empujoncitos” que faltan
La idea es incursionar en cultivos nuevos, que no requieran de riego y que sean rentables, como la mencionada rosa mosqueta. “Queremos masificar su producción para beneficio de nuestras pequeñas empresas agrícolas”, dice. En el plano de las aspiraciones, Omar Mardones plantea que haya créditos a largo plazo para la compra de maquinarias, que se extienda la banda ancha para acceder a Internet y se amplíe la red de telefonía celular. “Son empujoncitos que nos hacen falta”.

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